COLOMBIA EN GUERRA

ALZA TU VOZ

Condena

Las páginas se quedan vacías con los cadáveres bajo el rio

el grito de una madre por un soldado caído; no hay abrigo del estado

las balas son dirigidas a los activistas indígenas a cambio de bocas calladas;

dispuestas a diluir mentiras disfrazadas de dirigentes políticos.

¿Cuánto cuesta alzar el júbilo en las vertientes de paz?

Cae; caemos, no por manos manchadas sino por pesquisas documentadas

descubrimos la verdad; genocidios que cortan la brisa de las generaciones

somos el blanco en el parlamento recto; nos quieren en polvo como el té que

acostumbran a enterrar en el desayuno del campesino.

Cuerdas con cuentas

Sino sientes morir al prójimo de sangre no comprenderás la historia de tu país. Sino naufragáis por las victimas asoladas no comprenderás la pista de lobos. Sino aventuráis por el bajo Magdalena perderás identidad filantrópica. Sino flotas en las tumbas del Urabá; te proclamaras audible del padecimiento.

Atrapa montañas con el honor del indígena. No traiga extranjerismos a una fachada de esclavos mestizos Todos se creen clasistas hasta el día que una pandemia toca la pobreza de su puerta No alce júbilo delante de la industria China; si los campesinos no obtienen respaldo policial.

Creemos que los supermercados son dispensadores del capitalismo estadounidense. Las frutas sembradas en el campo son dañadas con compuestos del glifosato si los gatos duermen el día; el ESMAD se encarga de disparar a la igualdad social la telefonía ya no es centro de conmoción sino serpientes depredadoras que dejan sangre al charco.

No existimos hasta que procedemos con demandas somos el Himalaya de la guajira olvidada que se disecan los huesos de niños a causa del hambre cuando las elecciones dependen de la gente ordinaria reparten dinero, tamales, y cemento; mientras los registros electorales se humillan al rey; los bostezos alimentan al opresor.

«no se trata de morir por Colombia sino vivir por ella» – Luis Carlos Galán

Construyen castillos sin ladrillos

Nacer en el paraíso de las flores es contener el llanto de aleluya

permanecemos entre flora y fauna; pero no hay derecho de la soberanía propia

gritamos en silencio porque las paredes contienen tanquetas de misiles

los bosques amazónicos son lapidas comandadas por los dueños del poder.

Somos afortunados de nacer en el pujo de nuestra madre; él único sacrificio de regocijo

porque cuando alzamos la bandera de colores primarios; la lengua la corta los bolsillos de títeres

las estrellas penumbra el dolor de los lastimados que perdieron la potestad de libertad

no hay medicamento que calme la sequedad sino los fajos de mercancía que sustenta a la primera dama.

Nacemos en tertulia sin pedirle prestado a las bancadas del parlamento

Nos encierra en cárceles sin antecedentes judiciales; puesto que, los homicidas son cargados bajo su llave

Llamamos al abuelo en casa cuando ya está la sangre de su cuerpo en un pocillo de vidrio a la venta

¿Aún se preguntan por qué la carne no cose a los jóvenes del hoy y los cocos paran en los referendos?

Sin chupetas el niño patalea

Nos llaman jóvenes “mamertos” porque no presenciamos la seguridad nacional del 2002 nosotros los jóvenes le replicamos que las aguas recogen los desechos y retrocedemos caudales no usamos la misma oración para proclamar designio del rey; las llamadas de Escobar quedaron en las lágrimas de victimas que perdieron por no votar al jinete, desde ahí las cucharas quedaron sin palo.

No hace falta haber vivido años 90; si hoy las desapariciones fueron del rey y no del príncipe los caudillos del rey lo exaltan como el sumo pontífice de ‘Polombia’ mientras los perros quedan sin patas no luchamos por bienestar propio sino por un menester común; no pensamos como el rey sino como nación obtenemos líneas de tiempo de nuestros ancestros; aprendemos y enseñamos a los más viejos.

Cantamos el himno con ilusión de eximir a los invasores que juegan a ser déspota, Alzamos pancartas en la calle por cumplimiento de normas constitucionales.

No somos la generación que creyeron las mentiras de reconstrucción de muertos por el aristócrata traemos tizas de Garzón y caballos de Bolívar; entendimiento de Einstein y libros en la maleta nos llaman dueños de las redes de internet, pero ellos son expertos en cerrar cuentas de jueces tenemos familiares enterrados que no conocimos a causa del rencor del despojador de tierras.

Los lapiceros ahora viven en nuestra mente como las armas que ponían a hijos ajenos las quebradas quedaron sin agua; las piedras oscurecieron con el petróleo en tregua las nubes aclaran los hallazgos que la fiscalía obstruyó por dinero del rey, el licor de los pueblerinos cuenta los brazos rotos de años anteriores.

Aún contamos con antecesores que batallaron con la plaga los ancianos ya no tienen el físico en sus rodillas hoy estamos alzando la voz del silencio la calle sonara hasta presenciar la rendición de cuentas del rey que visito el Sucre y estallo los sombreros.

¿En qué perdición nació los benevolentes del poder?

Los balones fueron rebotados por armas en combate. Los carros de cartón se convirtieron en la servidumbre de desaparecidos. Las muñecas de maniquí; se envolvieron en mujeres asesinadas. La escuela se desvaneció en el barro de las metralletas contratadas al asesinato.

El agua panela no alcanzaba para la cena porque llegaban monstruos a absorber pocillos rotos, el pan del desayuno era diluido en la sopa por anticipado; luego de que destituyeran tierras ajenas, el brasier de la mujer no podía tapar su seno porque la leche antes que llegase a su hijo; era arrebatado por sicarios que los bajaba como carniceros en Sinaloa.

Los cocodrilos del Magdalena distinguieron el mestizaje precolombino, Los peces eran abiertos y sus huevos conservaban la sangre de los trozos humanos, Si los leones no se alimentaban del humano; el regente desarmaba la columna vertebral del compatriota, los caballos de Simón Bolívar ya no trotaban en libertad sino era domado en las creces del oro.

Atrás de la colonia

Hay gobiernos que responden sobre el fuego de las fronteras internas y omiten

lo que pregunta la prensa hacia el conflicto viviente del sistema nacional,

ofrecen recompensa por una estatua que demuestra esclavitud en los indígenas, en vez,

de remuneración la alimentación escolar implantada por la corraleja de toros.

En vez de hornear las vendas en prisión adquieren tiquetes en jueces sordos

las balas son creación de la mafia y culpabilidad de quienes salieron por paz

tibio como ballenas sin umbría que arrojó a judas como vigilante de la salvación

hoy no hay cosechas de mora; existen arroces de glifosato.

El béisbol cae en los progenitores sin prisión y

 agravia a la mujer por catapultarla como sumisa

en la sombra muere niños por falta de hogar; y

 jóvenes muertos por gritar al incendio.

Madres lloran sin consuelo de patria,

los abuelos recaen en cama mientras la pensión roba sus intereses

los que van naciendo huelen a los animales en exterminio causante de las fugas de gases en el aire

se sufre más cuando llevan un sufragio a ojos vendados que una cornisa perdida en las marchas.

Hay padres que presencian las desapariciones de sus hijas, luego,

se las entregan en bolsas blandas descuartizadas por un jabalí

nos lleva a la inversa como en los 90´s cuando los libros se escondía en las puertas

el rio es gris no por su naturaleza sino por los cuerpos arrojados y servidos a los cocodrilos.

La bocina del coche suena para ir a la escuela; los maestros procesan el diario

Los pupitres son rayados con marcas de inocentes para ser derrumbados por policías

No hay hechos que aumente la igualdad, sino que restan los cajones de las tumbas

Morir por las calles no se aprende sino el Estado te regala el odio para bajar la ironía.

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